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a D.O. Málaga nació en 1933 y fue la primera que
se reconoció en nuestro país. Ese mismo año,
también fue reconocida la D.O. Jerez-Xérès-Sherry,
y en 1945 la D.O. Montilla-Moriles. Son las
Denominaciones de Origen más antiguas de España.
Y es lógico, porque los vinos andaluces están
ligados a una cultura ancestral, a una historia
milenaria, que sigue arraigada en la sociedad
actual. Así, el vino es acompañante de lujo en
el rito del “tapeo” y juntos forman un binomio
cultural que trasciende su dimensión
gastronómica.
Dicen que los vinos andaluces – los de Jerez,
Montilla-Moriles, Málaga y Condado de Huelva –
pertenecen a una estirpe de vinos “antiguos”.
Arrastran una historia apasionante, nacidos en
los siglos XVI y XVII al calor de las grandes
aventuras del comercio marítimo, igual que otros
vinos “míticos”, como los oportos, marsalas o
madeiras. Es lógico que sea así, porque
Andalucía tiene una tradición milenaria en el
cultivo de la vid y en la elaboración de vinos
–que han gozado de gran prestigio y fama en todo
el mundo–, que se remonta a la época romana.
Andalucía sigue produciendo vinos excelentes,
únicos y singulares, universales y genuinamente
españoles al mismo tiempo. Son generosos en
alcohol, pero también delicados, vigoroso y
llenos de matices. Su enorme diversidad, dentro
de un estilo propio, es una de las
características actuales en su producción: finos
y manzanillas, amontillados, olorosos, palo
cortado, dulces y moscateles…
Su prestigio internacional viene avalado por
seis Denominaciones de Origen, distribuidas en
cuatro zonas de producción. De hecho, más del
70% del viñedo andaluz –hasta 25.500 hectáreas–,
está inscrito en alguna de sus denominaciones:
Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de
Barrameda (Cádiz), Montilla-Moriles (Córdoba),
Condado de Huelva y Málaga y Sierras de Málaga,
todas protegidas y reguladas por la legislación
de la Unión Europea (OCM del vino), que les
otorga en exclusiva el uso de su nombre
geográfico.
Las D.O. Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar
de Barrameda están amparadas bajo un único
Consejo Regulador, que también gestiona la D.O.
Vinagre de Jerez. Las D.O. Málaga y Sierras de
Málaga también están amparadas bajo un mismo
Consejo Regulador, que también gestiona la D.O.
Pasas de Málaga. El Consejo Regulador de la D.O.
Condado de Huelva también ampara a la D.O.
Vinagre del Condado de Huelva, elaborado con
vinos de la propia denominación.
Los Reglamentos de cada Denominación de Origen
establecen los límites geográficos amparados,
las variedades de vid autorizadas, las técnicas
de cultivo que pueden emplearse, las prácticas
de elaboración y crianza permitidas y los tipos
de vinos amparados. Y cada Consejo Regulador, a
través de un estricto proceso de control y
certificación, vela por que se cumpla lo
dispuesto en los reglamentos, lo que supone una
garantía de calidad para el consumidor.
Vinos de la Tierra
Hay otras zonas productoras de vinos,
tradicionalmente orientadas a los mercados
locales. Se trata de una viticultura familiar,
muy ligada a la agricultura tradicional y a sus
condiciones edáficas, orográficas y, sobre todo,
agroclimáticas: un clima típicamente
mediterráneo, con precipitaciones irregulares,
inviernos suaves y veranos muy calurosos y
secos, que ha creado unas condiciones idóneas
para la producción de vinos de excelente
calidad, con vendimias generalmente adelantadas
al resto de España, desarrollándose
predominantemente en el mes de agosto. Este es
el punto de partida de la mayoría de los “Vinos
de la Tierra” andaluces.
¿Y qué es un “Vino de la Tierra”? Se puede
considerar como tal el vino con un nivel de
calidad intermedio entre los vinos de mesa
comunes y los vinos de calidad producidos en
regiones determinadas. Es una mención
tradicional acompañada de una indicación
geográfica, lo que le confiere al vino
reconocido por tal, el derecho a llevar un
“apellido” que le diferencia en los mercados,
con la condición de que su calidad esté
certificada. Y la Comunidad Autónoma de
Andalucía ha optado por utilizar las
posibilidades de los “Vinos de la Tierra” para
distinguir e impulsar comarcas con tradición
vitivinícola, que hasta ahora no gozaban de
ningún tipo de reconocimiento y que eran poco
conocidas. Así, de los 40 “Vinos de la Tierra”
reconocidos hasta la fecha en todo el país,
Andalucía es la que cuenta con más
reconocimientos, son 12 y están muy distribuidos
por todo su territorio.
La Consejería de Agricultura y Pesca puso en
marcha hace más de una década el programa de
“Introducción de nuevas variedades de viñedo
para la obtención de vinos de mesa de calidad”,
con el objetivo de adaptar la oferta vinícola
andaluza a los nuevos hábitos de consumo, para
lo que era imprescindible diversificar la
producción e introducir en el mercado vinos de
menor graduación alcohólica, vinos blancos y
tintos jóvenes y vinos de crianza. En el marco
de dicho programa, y gracias a la iniciativa de
empresarios y grupos promotores relacionados con
el desarrollo rural, se ha logrado revitalizar
estas zonas.
Andalucía ha sabido combinar el instrumento
“Vinos de la Tierra”, con la oportunidad de
introducir nuevas variedades, fundamentalmente
tintas, y la modernización de las explotaciones
vitícolas, que han otorgado los programas
comunitarios de reestructuración y reconversión
varietal. De este modo, se ha conseguido
diversificar la oferta andaluza,
tradicionalmente vinculada a los vinos blancos,
y adaptarla a los hábitos actuales de consumo.
Al mismo tiempo, se ha realizado un gran
esfuerzo en inversiones para la modernización de
las bodegas. Todo ello, ha dado lugar a la
orientación de las producciones hacia vinos de
alta calidad, que además pueden diferenciarse,
lo que les otorga la posibilidad de abrirse paso
en unos mercados nacionales e internacionales
cada vez más competitivos. Por tanto, los Vinos
de la Tierra andaluces tienen por delante un
gran reto: situarse en el mercado mundial del
vino con una identidad propia. Para ello, será
necesario contar con un sector organizado,
realizar acciones de promoción, cuidar la
calidad al más mínimo detalle y buscar nichos de
mercado específicos, como las tiendas gourmets o
las vinotecas.
Para más información:
AB Public Relations
Ana Baschwitz
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